En gran parte de América Latina, los otorgantes de crédito se enfrentan a un dilema familiar: una fuerte demanda de crédito, pero poca información para evaluarlo.
Millones de personas y pequeñas empresas operan fuera del sistema financiero formal. Comercian a diario, generan ingresos y pagan obligaciones, pero permanecen invisibles o mal representados en los burós de crédito tradicionales. El resultado es una brecha crediticia persistente que afecta tanto a otorgantes como a prestatarios.
Esto no es simplemente un problema de inclusión. Es un problema de cómo se mide el riesgo.
Los burós de crédito estaban diseñados para economías formales con empleo estable, ingresos documentados y largos historiales financieros. En esos contextos, los datos históricos de pagos funcionan razonablemente bien.
Sin embargo, en economías informales o semi-formales, la historia crediticia suele contar una historia incompleta.
Muchos solicitantes con solvencia crediticia se clasifican como "de expediente delgado" o "sin expediente" porque:
Desde una perspectiva exclusiva del buró, estos solicitantes parecen de alto riesgo. En realidad, muchos demuestran una fuerte disciplina financiera e intención de pago.
El problema no es que los burós de crédito estén equivocados, sino que son insuficientes por sí solos.
La falta de datos históricos suele tratarse como un indicador del riesgo. Esta suposición genera dos problemas estructurales para los otorgantes:
1. Falsos negativos: Los prestatarios con solvencia crediticia son rechazados, lo que reduce el crecimiento de la cartera y el ‘lifetime value’.
2. Burda segmentación del riesgo Los solicitantes se agrupan en amplios grupos de riesgo que no reflejan diferencias reales de conducta.
En mercados con alta informalidad, el riesgo tiene menos que ver con el acceso pasado al crédito y más con la conducta actual.
¿Con qué consistencia interactúa un solicitante en una tarea?
¿Cómo responde ante situaciones que implican toma de decisiones y manejo de dinero?
¿Sus patrones sugieren cuidado, atención e intención? ¿O la aleatoriedad y el desinterés?
Estas señales existen mucho antes de que se conceda un préstamo. Los modelos tradicionales simplemente no los capturan.
En múltiples mercados emergentes, los otorgantes de crédito ya están aplicando señales de conducta junto con los datos crediticios tradicionales.
En la práctica, este enfoque se utiliza principalmente para evaluar mejor a los solicitantes con ‘expediente liviano’, reducir rechazos de falsos negativos y mejorar la confianza en las decisiones crediticias en etapas iniciales — especialmente en préstamos informales o entornos ‘mobile-first’.
Aquí es donde el análisis de conducta cobra importancia.
El análisis conductual se centra en cómo interactúan las personas, no en quiénes son. En lugar de basarse en datos demográficos o atributos de identidad, analiza los patrones de conducta generados durante un ‘journey’ digital.
Ejemplos de señales conductuales pueden incluir:
Por separado, estas señales pueden parecer sutiles. En conjunto, proporcionan información sobre la fiabilidad, la intención y el compromiso, factores muy relevantes para el riesgo crediticio.
Es importante destacar que estas señales son:
Esto los hace especialmente valiosos en mercados emergentes e informales.
Un error común es pensar que la analítica conductual está destinada a sustituir los burós de crédito o a los modelos tradicionales de riesgo. En la práctica, ocurre lo contrario.
Los resultados más sólidos se logran cuando se utilizan señales de conducta para complementar los datos existentes, no para sustituirlos.
Para los otorgantes, esto suele significar:
Este enfoque en capas permite a los otorgantes de crédito tomar decisiones más con mayor confianza sin cambiar fundamentalmente su marco de riesgo.
La inclusión financiera suele plantearse como un intercambio: aprobar a más prestatarios y asumir un mayor riesgo, o proteger la cartera y excluir a más personas.
Esto es una falsa elección.
Cuando los otorgantes mejoran la calidad de la información utilizada en la toma de decisiones, la inclusión y la gestión del riesgo pueden avanzar en la misma dirección. De hecho, una mejor información permite lo que podría considerarse un “intercambio de riesgo” dentro de la cartera.
En lugar de simplemente aprobar a más solicitantes de manera general, los otorgantes pueden eliminar perfiles genuinamente de alto riesgo desde etapas tempranas del proceso, mientras identifican e incorporan más prestatarios de bajo riesgo que antes quedaban excluidos por datos limitados o incompletos. El resultado no es un intercambio entre crecimiento y prudencia, sino un rebalanceo de la cartera en sí misma.
En este contexto, la inclusión financiera no consiste en asumir un riesgo adicional. Se trata de reemplazar la incertidumbre por conocimiento profundo, intercambiando un riesgo mal comprendido por otro mejor medido.
El análisis conductual ayuda a reducir la incertidumbre donde los datos tradicionales son débiles. Esto conduce a:
En otras palabras, una mejor información conduce a mejores resultados, tanto para otorgantes como para prestatarios.
El efecto de "intercambio de riesgos"
Una mejor información permite a los otorgantes eliminar a los solicitantes de alto riesgo con anticipación, mientras aprueban a más prestatarios de bajo riesgo que antes estaban excluidos.
El resultado: la inclusión y la calidad de la cartera mejoran al mismo tiempo.
En mercados como México, Colombia, Perú y Centroamérica, los ‘lending journeys’ son cada vez más digitales, móviles y de alto volumen.
El análisis conductual encaja de forma natural en estos entornos porque:
En lugar de forzar a los solicitantes a modelos rígidos, se adapta a cómo se comporta realmente la gente.
El futuro de la evaluación crediticia en los mercados emergentes no se basará en una única fuente de datos. Se construirá sobre la combinación de señales: históricas, conductuales y contextuales, para crear una imagen más precisa del riesgo.
El historial crediticio sigue siendo valioso. Pero por sí solo, ya no es suficiente.
Al incorporar análisis conductuales, los otorgantes de crédito acceden a una capa de conocimiento que llevaba mucho tiempo ausente: una que refleja cómo actúan las personas hoy en día, no solo lo que hacían en el pasado.
Regularmente intercambiamos perspectivas con prestamistas que exploran el análisis del comportamiento para el riesgo crediticio y la inclusión financiera en los mercados emergentes.
Si este tema es relevante para su organización, no dude en tender la mano para una conversación sin compromiso.
Debe estar conectado para enviar un comentario.